El campo bravo toledano pierde a uno de sus ganaderos de referencia, Mariano Arroyo Martín, fallecido a los 82 años y perteneciente a una familia que ha dedicado varias generaciones a la crianza y conservación del toro bravo.
Nieto, hijo, hermano y tío de ganaderos, Mariano Arroyo fue continuador de una tradición familiar que ha mantenido vivo su compromiso con el toro bravo a lo largo del tiempo. Al frente de las ganaderías Mariano Arroyo y Carmen Arroyo, de procedencia Núñez, desarrolló su labor ganadera en los Montes de Toledo, con sus reses pastando en fincas como Malabrigo, en Ventas con Peña Aguilera.
La historia de la familia Arroyo está ligada a la Real Unión desde 1965, año en que ingresó la ganadería fundada por Leonardo Arroyo Albarrán. Desde entonces, varias generaciones han dado continuidad a este legado ganadero.
La Real Unión de Criadores de Toros de Lidia, en nombre de su presidente, su Junta Directiva y asociados, traslada su más sentido pésame a sus familiares y amigos, y les acompaña en estos momentos de dolor.
Descanse en paz.
Imagen: Mundotoro.
