- La muestra itinerante «Toro Bravo, el guardián de la biodiversidad» alcanza su ecuador con un balance muy positivo y acerca a ciudadanos y visitantes el ciclo vital del bravo, la riqueza de la dehesa y el trabajo de quienes la cuidan
La Real Unión de Criadores de Toros de Lidia (RUCTL) ha abierto en las calles de Málaga una ventana al campo bravo con la exposición itinerante «Toro Bravo, el guardián de la biodiversidad», una propuesta que invita a descubrir todo lo que existe detrás del animal: un territorio, un ecosistema, una forma de ganadería y las personas que trabajan para conservarlo.
Instalada en el Paseo de Cervantes, junto a la plaza de toros de La Malagueta, la muestra alcanza su ecuador en Málaga con un balance muy positivo. Sus veinte fotografías de gran formato se integran en el espacio público y forman parte del paisaje cotidiano de la ciudad, de modo que ciudadanos y visitantes pueden encontrarse con ellas espontáneamente durante sus desplazamientos.
Ese carácter itinerante y callejero constituye una de las señas de identidad de la exposición. No es una muestra encerrada entre cuatro paredes: sale al encuentro de la ciudadanía y se incorpora temporalmente a los espacios públicos de las ciudades por las que pasa.
Veinte imágenes para descubrir todo lo que hay detrás del bravo
Las fotografías, realizadas por Arse&Azpi, Arjona, GCB Comunicación Digital, Ismael Sánchez y José Antonio Maza, están acompañadas por breves textos explicativos que construyen un recorrido por la vida del toro bravo.
A través de ellas, el espectador puede seguir su ciclo vital, contemplar las distintas edades del animal y descubrir los diferentes hábitats y paisajes en los que crece, a lo largo de las distintas estaciones del año.
Pero el toro es solo el punto de partida. La exposición muestra también la extraordinaria riqueza de especies animales y vegetales que encuentran su hábitat en estos espacios naturales, poniendo en valor la biodiversidad de la dehesa y el papel de la ganadería extensiva en su conservación.
Y junto al animal y al territorio aparece un protagonista imprescindible: el hombre que lo cuida. El trabajo cotidiano de los ganaderos, su conocimiento del campo y la atención permanente a los animales y al territorio forman parte de ese equilibrio que permite mantener vivo este ecosistema.
El resultado es un relato que propone una mirada diferente sobre el toro bravo: no solo como protagonista de la tauromaquia, sino como parte de un paisaje y de un patrimonio natural y cultural.
Una exposición respaldada por Málaga
La llegada de la muestra cuenta con el respaldo de la Diputación de Málaga, la Cámara de Comercio de Málaga y Tauroemoción, entidades que han apostado por esta iniciativa de divulgación y por acercar a la ciudadanía una visión del toro bravo vinculada también a la biodiversidad, la conservación del territorio y el medio rural.
Su ubicación junto a La Malagueta adquiere además una especial relevancia al coincidir con la conmemoración del 150 aniversario de la plaza de toros, integrándose en uno de los espacios más representativos de Málaga.
La campaña de difusión ha extendido asimismo la presencia de la exposición por toda la ciudad, con 25.000 folletos distribuidos en distintos puntos estratégicos, entre hoteles, oficinas de información turística, establecimientos hosteleros, comercios y otros espacios de afluencia.
Una fórmula que ya ha demostrado su alcance
Málaga constituye una nueva parada de una exposición que ya ha demostrado su capacidad para generar un importante impacto en espacios públicos. En Burgos, la muestra superó los 15.000 visitantes estimados en siete días, mientras que su instalación en la explanada de Las Ventas durante San Isidro alcanzó un impacto visual estimado de entre 90.000 y 130.000 personas.
En el ecuador de su recorrido malagueño, la respuesta está siendo muy positiva, confirmando el interés que despierta una propuesta que lleva directamente a la calle un mensaje sobre el toro bravo y el territorio en el que vive.
La RUCTL continúa así su apuesta por acercar el mundo del toro a nuevos públicos y mostrar una realidad que habitualmente permanece alejada de las ciudades: un animal, un paisaje, una extraordinaria diversidad de especies, una forma de ganadería extensiva y las personas que, generación tras generación, han contribuido a conservar ese patrimonio.
La exposición continuará integrada en el paisaje urbano de Málaga hasta el 22 de agosto, antes de proseguir su recorrido itinerante por otras ciudades.
